I Seminario de Comunicación Política e Institucional de Alicante

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Durante los pasados días 18 y 19 de abril se celebró en Alicante el I Seminario de Comunicación Política e Institucional. Dicho evento tuvo lugar gracias a varias organizaciones que, preocupadas por el futuro de la comunicación en España, decidieron concentrar en dos días conferencias y mesas redondas de personas importantes en el sector. Es por ese motivo por el cual, antes que nada, les agradezco a todos ellos por hacerlo posible. Todos se han esforzado en preparar algo impecable: han sido dos días de aprendizaje continuo, de expresar opiniones y de compartir puntos de vista. Gracias.

Comenzar con una conferencia de María José Canel fue, desde luego, deslumbrar con artillería pesada. Su exposición, acerca de cómo comunican los gobiernos (el nuestro, en concreto, para qué engañarnos) y de la relación que debe haber entre este y los medios fue, en una sola palabra, sublime. Insistió en la necesidad de componer relatos que sean sensibles a la ciudadanía, puesto que un gobierno debe encontrar el equilibrio entre lo que hace, lo que dice que hace y lo que percibe la gente. Para ello, Canel invitó al equipo de La Moncloa a introducir en su agenda las siguientes tareas: tratar con los medios, redactar notas de prensa y alimentar la web.

Después de María José Canel, la mesa redonda con DIRCOM de instituciones públicas dio mucho de sí. Sin querer desmerecer al resto de quienes componían la mesa, lo cierto es que Consuelo Sánchez-Vicente López acaparó todo el protagonismo. La DIRCOM del gobierno actual aportó datos que confundieron al público. Explicó que el motivo por el cual Mariano Rajoy no está constantemente dirigiéndose a nosotros es, sencillamente, que no tiene nada que decir. Ya que no ha encontrado, por el momento, solución para la crisis, prefiere no agotarse a través de apariciones públicas sin sentido. Insistió, no obstante, en que invitaba a marcharse a aquellos que asistían a una rueda de prensa sin preguntas. Cabe preguntarse: ¿la realidad donde viven los políticos es la misma que la mía?
El resto de componentes de la mesa redonda demostraron, a través de ejemplos concretos, que existen grandes dificultades para una buena comunicación entre gobiernos (a todos los niveles) y medios, y que actualizar y educar a toda la Administración en nuevas tecnologías no es una tarea tan fácil como parece.

Quien cerró la primera sesión con broche de oro fue Antoni Gutiérrez-Rubí y su conferencia sobre la crisis en la comunicación política. Nada de lo que pueda decir sobre su intervención está a la altura de la realidad. Fue una hora de claridad y concisión, de cercanía con el público y de planteamientos de problemas actuales que necesitan respuesta urgentemente. ¿Es posible una política sin políticos, sin ideología, sin política? Antoni expuso de manera limpia los motivos por los cuales los medios y la política caen de la mano y a la misma velocidad. Insistió en la necesidad de adaptarse al nuevo contexto, de adquirir nuevas herramientas de trabajo y de abrir la mente a un nuevo mundo donde cualquiera quiere ser reportero porque huye, ante todo, de la manipulación y del silencio. Tenemos que ser capaces de darnos cuenta de que se están produciendo cambios en la manera de organizarnos, de comunicarnos y de crear contenido. Para los ciudadanos, el tiempo paciente se ha terminado.
Os invito a ver la totalidad de su presentación en el siguiente enlace y a seguir su cuenta de Twitter.

El segundo día comenzó con una mesa redonda compuesta por varios responsables de medios de comunicación, que hicieron hincapié en la necesidad de encontrar un modelo de negocio que combine lo tradicional con las nuevas tecnologías; de lo contrario, los medios tal y como los conocemos están abocados al fracaso. ¿Cómo luchar contra la aparición de tantos medios digitales, que ofrecen alternativas para aquellos que están cansados de leer siempre lo mismo? Puede que una de las soluciones se encuentre en dejar de abaratar costes despidiendo a expertos periodistas y especialistas en secciones concretas. En muchas ocasiones, no compramos el medio por el nombre del mismo, sino por quién escribe en él. El talento en las redacciones no puede desaparecer.

A continuación, Jordi Rodríguez-Virgili nos habló en su conferencia sobre cómo comunicar ante la desafección política. Explicó que la corrupción, la mentira, la ineficiencia y el enfrentamiento son los motivos por los que la ciudadanía se aleja más de la política. Deben salir a escena políticos con honradez, coherencia, sinceridad y competencia, que renueven el panorama y devuelvan dignidad a la profesión. Las TIC’s son nuevas maneras de producir y compartir información, el paradigma de la comunicación ha cambiado. ¿Cómo ver esto en términos positivos?
Jordi también es muy activo en las redes sociales, especialmente en Twitter.

La mesa redonda con miembros de varios partidos políticos supuso el cierre del Seminario, donde se habló de cuestiones referentes a los partidos, a la gestión de los partidos y a programas electorales. La combinación de todo esto con los medios no siempre es fácil, pero sí necesaria.

Las conclusiones del seminario vinieron de la mano de Karen Sanders, presidenta de ACOP, y se pueden ver aquí. La clausura, por el Rector de la Universidad de Alicante, dieron fin a un maravilloso Seminario donde pudimos acercarnos más a la esfera política y ver desde distintas perspectivas el funcionamiento del engranaje. Si queréis ver el seguimiento del seminario vía Twitter, buscad el hashtag #compolalc.

Si estáis interesados en la comunicación política y en la relación entre política y medios, no os perdáis el año que viene la segunda convocatoria. ¡Yo ya confirmo asistencia!

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La imagen de Mariano Rajoy

Hace unos días leí un artículo de Javier Gómez que hablaba del desequilibrio entre el mundo en el que los políticos españoles creen que viven y donde viven en realidad. No le falta razón.

La realidad actual es una realidad conectada, donde la información de los sucesos se ha transmitido a casi cualquier parte del mundo en cuestión de horas. Es una realidad de interconexiones, que vive siempre al último minuto, donde las cosas quedan desfasadas, a veces, desde mucho antes de aparecer.

No es el mundo donde parece que viven nuestros políticos actuales. Mariano Rajoy encaja perfectamente en el rol de Presidente de un Estado-nación clásico, pero escapan a su entendimiento millones de nuevas necesidades que han ido apareciendo de la mano de las nuevas tecnologías (de la información, entre otras). Si en el pasado era importante la existencia de un buen Gabinete de Comunicación dentro de un Gobierno ahora es, cuando menos, imprescindible, porque en la dirección de las políticas estatales nada debe ser dejado al azar. Por ello, la imagen que proyecta el Presidente del Gobierno, hacia dentro y hacia fuera, es algo que debe ser cuidado meticulosamente por aquellos que se dedican a estas tareas, porque es una de las mayores herramientas que posee a la hora de dirigir un país.

Mariano Rajoy ha decidido, impulsado por la soberbia que le dio la mayoría absoluta, ir por libre. No entiende que en un mundo lleno de acuerdos bilaterales y multilaterales, que en una Europa más o menos unida el estilo libre equivale, en términos económicos y políticos, al suicidio. La imagen que se ha creado de él en el exterior es la de un Presidente débil, indeciso, inseguro, mentiroso y cobarde, con miles de artículos que caen sobre él como si fueran ácido corrosivo, carcomiendo más y más su apariencia política y debilitando sus poderes como gobernante. Así, ahora mismo podríamos compararlo con aquella imagen que nos formamos del ex-gobernante italiano Silvio Berlusconi. La diferencia entre ambos es que Berlusconi vendía la apariencia de lo que era en realidad, mientras que Rajoy nos miente cada vez que habla y crea, él mismo, un desajuste entre lo que quiere transmitir y lo que realmente transmite.

Muchos se preguntarán: pero, ¿cuál es el error que comete Mariano Rajoy? ¿Por qué este desajuste? Por la ausencia de una buena relación con los medios. La no existencia de una colaboración fluida entre el Gobierno y los medios informativos, nacionales e internacionales, levantan toda una serie de especulaciones que no hacen más que desgastar a un ya mermado Presidente. La decisión de Rajoy de no intercambiar ni una sola palabra con la prensa en un intento de no empeorar su propia imagen ha tenido el efecto contrario: los artículos sobre su mala actitud y su indiferencia ante los periodistas se suceden uno tras otro, dejando tras su paso un efecto devastador. Su manía de disfrazar los hechos con sinónimos simples y baratos trae de cabeza a los medios, quienes no dan crédito a la imposibilidad de este gobernante de llamar a las cosas por su nombre.

Recordemos el famoso “Tú dices rescate, yo digo tomate”, el irónico título del Time que dio la vuelta al mundo. La mismísima Angela Merkel demostró su indignación cuando De Guindos insistía en las condiciones favorables de esta línea abierta de crédito, y los dirigentes de toda Europa gritaron cuando Rajoy repetía, una y otra vez, que nadie entraría en nuestro país a vigilar porque se trataba, simplemente, de un regalo espontáneo por haber hecho bien los deberes. The Economist también se hizo eco de esta noticia, haciendo énfasis en la manera en que nuestro Presidente había evitado usar la palabra “rescate”. Muchos artículos de opinión en la prensa extranjera han ido dirigidos a colocar en un primer plano la aparente incapacidad de Mariano Rajoy para gobernar, sea lo que sea lo que esto signifique para él. Hoy, un artículo del New York Times pone de relieve la gravedad de la ausencia de una agenda de medidas clara y específica e insiste en la equivocación de este equipo de Gobierno al decidir ignorar todas sus responsabilidades de comunicación con los medios y, más importante todavía, con sus ciudadanos. Si nos centramos en la prensa nacional, encontramos una cantidad de artículos que aumenta por minutos donde se retratan los defectos de Rajoy como Presidente y como representante en la Unión Europea. Lo cierto es que Mariano se equivoca cada vez más, viéndose a sí mismo como el gran dirigente de un país que supone un gran socio europeo, cuando la realidad es que nuestro lugar se hace cada vez más pequeño debido a sus desencuentros con los dirigentes de la UE y a su incapacidad adoptar las posturas correctas.

¿Entendéis ahora la importancia de que cuente con personas que trabajen y estudien al milímetro su imagen, sus discursos y sus acciones? La imagen de Rajoy es, en estos momentos, la imagen que refleja España en muchos medios internacionales. Así es como, lamentablemente, no se desgasta solamente nuestro Presidente, sino también nuestro país, al margen de la desconfianza que esto pueda generar en los omnipresentes mercados. 

Nunca voy a poner en duda la incapacidad de Zapatero para manejar la crisis que se le vino encima. Tampoco pondré en duda lo equivocadas que fueron las medidas destinadas, aparentemente, a salvarnos un poco del hundimiento. Lo que sí defiendo, y defenderé siempre, es una sola cosa: si comparamos la imagen que dábamos al exterior antes y ahora, es como si habláramos de dos países distintos. Y todo por la ausencia de comunicación.