¿Emigrar? ¿Emprender?

Las personas, a menudo, cometen el error de apuntarse a la última moda, dedicándose a reproducir discursos prácticamente iguales, sin pararse a pensar de manera racional en lo que están diciendo.

Desde hace algunos meses me llegan cada vez por más lugares dos discursos que comienzan a cansarme por lo repetitivo, lo absurdo y, especialmente, por la ausencia de motivos cuando intentan convencerme de uno o de otro. ¿Es mejor emigrar de España? ¿Es mejor emprender en España? Bajo mi punto de vista, ninguna de ellas es mejor que la otra. No son incompatibles, ni excluyentes y, sobre todo, nadie es mejor que nadie por optar por una u otra. Mi pretensión, con esta entrada, es intentar aclarar algunos puntos confusos para muchos, afirmando o desmintiendo mucho de lo que escucho últimamente.

Lo que hay que entender, ante todo, es que un mismo caso no puede aplicarse de manera general a todas las personas: todo depende del contexto, del lugar, de la profesión, de las aspiraciones, de las motivaciones, de las oportunidades que ya existen (o no) y de las que se quieren crear. Es por ello que no a todo el mundo le funciona emigrar, al igual que emprender tampoco es siempre la salida.

1.- Emigrar es fácil: No. Ni es la panacea, ni es fácil. Irte de tu casa y de tu país es una decisión personal complicada. La mayor parte del tiempo encuentras más razones para quedarte que para marcharte. Dejas atrás a tu familia y tus amigos, una vida que difícilmente recuperas aunque vuelvas. Irse es asumir que de ahora en adelante te vas a perder momentos cruciales de las personas que te importan y a las que quieres, y que vas a comenzar algo que a lo mejor no es como esperabas. Eso nunca es fácil, porque supone lanzarse hacia una dirección todavía no concretada buscando algo mejor.

2.- Actualmente todos se marchan sin pensar en lo que ello supone: Sí y no. Bajo mi punto de vista, creo que hay de todo: al igual que ahora nos venden el hacerse emprendedor como algo maravilloso, en su momento vendieron el trabajo en el extranjero como la solución a muchos problemas. Todos tenemos a algún amigo o conocido que se ha marchado y ha echado raíces. También conocemos a muchas personas que se fueron, lo intentaron y no tuvieron éxito. Sí es cierto que, actualmente, muchos se aventuran y prueban suerte sin haberse preparado previamente, sin investigar, sin información previa o sin saber realmente a lo que van. No obstante, muchos otros se han formado específicamente para ello. Como digo, hay de todo.

3.- Irse fuera es la panacea: No. Al igual que no es fácil tomar la decisión de marcharse, hacerlo no implica que te reciban en el aeropuerto con un contrato de trabajo. Aquí es donde entra el sentido común de cada persona: hay que ser realista, y darse cuenta de las posibilidades que tiene cada uno. Qué puedes explotar de ti mismo, qués tienes que reforzar, en qués puedes formarte antes de dar ese paso tan importante. Nos tenemos que dar cuenta de que, en los últimos años, hemos padecido una titulitis crónica que, hoy por hoy, nos hace a todos iguales. Contra eso, ¿qué haces? Te sigues formando, perfeccionas aquello que ya sabes. Te diferencias del resto porque, tal y como están las cosas, es imprescindible.
Hay que ser conscientes de que, cuando llegas a un país, tienes que competir en primer lugar con los nacionales y, después, con aquellos que han llegado antes que tú o contigo. No quiero decir con esto que haya que verlos como rivales o archienemigos: quiero decir que no eres el único en tu misma situación.

Ahora bien, hay ciertos detalles que me gustaría compartir con vosotros, en un intento de que no caigáis en errores fatales, frutos del no raciocinio. Aquí quiero poner un ejemplo concreto que vi hace tiempo y que me sacó de mis casillas por su falta de sentido. Este programa se estrenó por primera vez en mayo del año pasado, y desde entonces no han parado de reproducirlo en distintos canales. Su intento es el de desmentir la falacia de que encontrar trabajos en ciertos países es sencillo, en concreto los nórdicos, que en los últimos años lideran las listas de destinos a los que emigrar para buscar oportunidades laborales. Hasta aquí me parece bien, pero vamos a prestar atención a algunos detalles del reportaje (centrado en Noruega):

– La reportera, dispuesta a meterse en la piel de todos ellos, decide probar y buscar trabajo también. Entrega su CV y le explica al señor de la oficina de empleo que habla un sinfín de idiomas, pero que no habla noruego. El amable señor le responde que, en ese caso, sus posibilidades de encontrar trabajo como periodista son bajas. La reportera mira a la cámara y, micrófono en mano, expone los hechos. Mi pregunta es: ¿en qué idioma cree esta chica que están los periódicos en Noruega? ¿En qué idioma cree que hablan los presentadores de los telediarios? Si te dedicas a la comunicación, lo mínimo que se espera es que seas capaz de hacerlo en el idioma correspondiente, digo yo. Y sí, en Noruega todos hablan inglés y las películas se emiten en su idioma original subtituladas, pero creo que en España a nadie nos haría gracia que el equipo de El País decidiera hacer el periódico únicamente en inglés.

– El programa sigue a dos personas que tratan de buscar trabajo en Noruega con unos perfiles muy concretos: no tienen formación académica adecuada ni saben inglés (qué decir del noruego). Algunos de los entrevistados en el reportaje han trabajado toda su vida en el sector de la construcción en España, y quieren trabajar a toda costa en el mismo sector en Noruega. En España se construye con ladrillo. En Noruega, con madera. No creo que tenga que aportar nada más.

Como he dicho al principio, hay que tener un poco de sentido común. Si no tienes idiomas, lo mejor es que primero te preocupes de formarte en ese campo, porque es lógico pensar que tendrás que comunicarte con la gente de alguna manera. Si se te dan mal y quieres irte, entonces hazlo a algún lugar donde el lenguaje no sea una barrera. Los países de América del Sur comparten el idioma, y es un territorio lleno de posibilidades. Busca el destino donde tu profesión u oficio sea demandado, donde puedas ofrecerles algo. Sin esta investigación previa y sin llevar ahorros para sobrevivir allí mientras encuentras trabajo, mucho me temo que la realidad es negra.

4.- Irse fuera es abandonar a tu país a su suerte: No. Irse fuera supone buscar unas oportunidades mejores de las que te puede ofrecer en la actualidad tu país de origen, nada más. Ni hay que sentirse culpable por ello ni hay que mirar con reprobación a quienes lo hacen. Nadie tiene derecho a juzgar este tipo de situaciones, porque están sujetas a contextos muy distintos en los que nadie se puede meter. Cada persona es libre de decidir dónde quiere que esté su futuro más próximo, y eso es una verdad que hay que meterse en la cabeza de una vez por todas. Sí, el Estado español ha invertido mucho dinero en la educación de aquellos que se van. Sí, qué va a ser de las pensiones futuras. Sí, qué vamos a hacer con tanto cerebro fugándose. ¿Por qué no nos ponemos, por una vez, en el lugar de aquel que sale de la universidad y se encuentra con un mercado laboral completamente estéril? “Pues que trabaje de lo que sea al principio” es una frase que no me vale, porque después del dinero y el tiempo invertidos, entenderán ustedes que se quieran dedicar a aquello para lo que han estado formándose durante años. Enfrentarse a un futuro en el que no sabes si en algún momento serás lo que quieres ser es duro y, sobre todo, aterrador. No mezclemos aquí peras con manzanas: ¿se trata de luchar por lo que uno quiere? Sí, pero si lucho por lo que quiero en un lugar en el que directamente no existen oportunidades, me estoy dando golpes contra una pared todos los días.

5.- Si no encuentras trabajo, créalo: Ya. La maravilla de emprender. Empezaré diciendo que emprender, al igual que emigrar, no es una decisión personal fácil y está llena de riesgos. Llegados a este punto, el que decide no emprender no es cobarde, ni le falta valentía, ni nada que se le parezca: es una decisión personal, que depende de muchos factores que en muchas ocasiones no se tienen en cuenta.

En primer lugar, emprender no significa lo mismo para todo el mundo. Existen profesiones donde para emprender hace falta que pongas al servicio del cliente tu intelecto, tu tiempo y un ordenador, nada más. En otros casos, sin embargo, iniciar un negocio por ti mismo requiere dos cosas con las que no siempre se cuenta: contactos y dinero. La cantidad que se necesita para crear un negocio está fuera del alcance de muchos, aparte de que es aconsejable disponer de un colchón económico, por si las cosas se tuercen. Si tienes el dinero y careces de contactos, el futuro sigue presentándose complicado: no estoy hablando de enchufes, estoy hablando de clientes iniciales con los que sabes que vas a poder contar desde un principio. ¿Y cómo se consiguen? Con experiencia laboral en el sector. Y volvemos al mercado laboral estéril. Es un círculo vicioso. Es tan fácil como esto: emprender es viable según qué profesiones y oficios, ya está.

Aparte de todo lo dicho, tenemos que sumar en este punto las pocas facilidades en este país para ser emprendedor. Por mucho que nos quieran vender que es el momento idóneo para crear un negocio (es verdad que han lanzado medidas para promoverlo y facilitarlo), lo cierto es que los obstáculos no son pocos.

6.- Soy mejor que tú porque me quedo en mi país, emprendo y lucho: Esto es tan absurdo que está directamente fuera de la discusión. Nadie quiere más o menos a su país, es más, si ese fuera el caso, ¿qué problema hay? ¿A qué viene ahora esta identidad nacional reforzada? El sentimiento de pertenencia a un lugar se manifiesta en grados muy distintos y de maneras muy diversas, y no siempre está relacionado con el lugar en el que has nacido. El que se va no es menos patriótico, y el que se queda no es más español. ¿Y si el que se va termina regresando y montando y negocio en España, empleando a miles de españoles? ¿Eso nos parecería bien?

Es absurdo convertir dos opciones personales en una competición o un medidor del grado de patriotismo de cada persona.

Emprender no es la solución: No se trata de que sea o no, es simplemente una opción. Personalmente, admiro mucho a los que, aun con el panorama laboral español en contra, deciden emprender y crear un negocio. Mis felicitaciones a todos ellos; son personas que merecen todo mi respeto por tratar de cultivar en un terreno estéril en muchos sentidos. Se enfrentan diariamente al pesimismo instalado en la sociedad, a la incertidumbre de si todo saldrá bien, y luchan constantemente por mantenerse a flote. De verdad, es magnífico.

No obstante, no deja de ser una opción. Muchos otros no pueden o no quieren y, repito (hasta la saciedad): no pasa nada.

Señores, cada uno tiene el derecho y el deber de labrarse su futuro como crea que es más adecuado para sí mismo. Vamos a tratar de no caer en el error de aplicar nuestro caso personal al resto de la humanidad: puede servir de ejemplo o de inspiración, pero no se puede calcar. La persona es importante, pero también lo es el contexto en el que se encuentra. Opinemos con propiedad, y con información razonable en la mano.

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