Siria: ¿qué hacer?

Después de varios días en los que los medios de comunicación no hacen más que bombardear con información (no siempre fiable) sobre Siria, he decidido montarme en el carro y aportar mi granito de arena.

No os preocupéis, no es mi intención introducir otro debate sobre si es más adecuado intervenir militarmente en Siria o no. Tampoco os voy a decir si Obama hace bien comenzando otra guerra. Mi intención, al crear esta entrada, es asegurarme de que todos los que estáis interesados en el tema os alejéis de los medios de comunicación españoles y tengáis la oportunidad de conocer otros puntos de vista. ¿Por qué? Porque lo que está ocurriendo en Siria no es de fácil comprensión; en realidad, nada de lo que ocurre en esa zona del mundo es sencillo de entender: se mezclan muchas circunstancias (del pasado y del presente) con antiguas disputas, asuntos no arreglados, intereses escondidos, etc. Los medios de comunicación españoles, en su línea, se dedican a filtrar y triturar información hasta tal punto que resulta imposible conocer los motivos reales que nos han llevado hasta aquí. Simplifican el asunto a un bueno y un malo, borrando todos los grises de la historia que puedan hacerla compleja. Señores, para poder hacer un buen juicio y crearse una buena opinión, es imperativo que seamos capaces de acudir a otras fuentes. La información es poder, así que vamos a informarnos bien complementando lo que ya tenemos en la mente.

Así pues, voy a recopilar en esta entrada una serie de artículos que, a mi entender, resultan muy interesantes a la hora de conocer puntos de vista, datos y cuestiones estratégicas:

- “Siria, la OTAN y la máxima de Du Guesclin”: aproximación a lo que ocurre en Siria y sus alrededores. ¿Por qué intervenir ahora y no antes? http://fairandfoul.wordpress.com/2013/08/28/siria-y-la-maxima-de-du-guesclin/

- “Las armas químicas y el ataque a Siria: una cuestión de fe”: ¿son las armas químicas una justificación para la intervención? http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=%2Felcano%2Felcano_es%2Fzonas_es%2Fcomentario-arteaga-armas-quimicas-ataque-siria

- “Erase The Red Line. Why We Shouldn’t Care About Syria’s Chemical Weapons”: si se han usado armas químicas a pequeña escala, ¿debería eso llevarnos a una guerra? http://www.foreignaffairs.com/articles/139351/john-mueller/erase-the-red-line

- “Barack Obama’s Iraq Syndrome”: después de la Administración Bush, Obama es demasiado cauteloso a la hora de intervenir. http://www.economist.com/news/united-states/21584030-americas-president-too-wary-taking-sides-middle-east-barack-obamas-iraq?fsrc=scn/tw/te/pe/barackobamasiraqsyndrome

- “Otra vez la guerra justa”: si se inicia otra guerra, ¿será justa? http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/2013/08/otra-vez-la-guerra-justa.html

- “Why Obama Should Stay Out of Syria”: iniciar la guerra es llevar todas las de perder. http://972mag.com/why-obama-should-stay-out-of-syria/77896/

- “There Are No Easy Answers In Syria”: nada es blanco o negro, y lo que ocurre en la región es más complejo de lo que parece. http://www.dailystar.com.lb/Opinion/Commentary/2013/Aug-28/228902-there-are-no-easy-answers-in-syria.ashx#axzz2dH7Lc4GG

- “¿Qué intereses tiene Rusia en Siria?”: ni Estados Unidos ni la Unión Europea son los únicos que tienen posibles intereses en la región. No por nada es Rusia quien lleva meses vetando la intervención en el Consejo de Seguridad de la ONU. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2013/DIEEEO48-2013_InteresesRusos_enSiria_MoralesGlez.pdf

- “Siria y las falsas dicotomías”: el punto de vista de allí. http://www.eldiario.es/zonacritica/Siria-EEUU-Guerra_en_Siria_6_169793023.html

- “Des buts de guerre en Syrie flouts et inatteignables”: la guerra por la guerra. http://www.almendron.com/tribuna/des-buts-de-guerre-en-syrie-flous-et-inatteignables/

- “Siria: el tablero plantea ahora una coalición de Estados”: unas cuantas apreciaciones a tener en cuenta. http://llegalaultima.wordpress.com/2013/08/31/siria-el-tablero-plantea-ahora-una-coalicion-de-estados/

Espero que os haya servido. Después de esto resulta más complicado posicionarse, ¿verdad?

¿Emigrar? ¿Emprender?

Las personas, a menudo, cometen el error de apuntarse a la última moda, dedicándose a reproducir discursos prácticamente iguales, sin pararse a pensar de manera racional en lo que están diciendo.

Desde hace algunos meses me llegan cada vez por más lugares dos discursos que comienzan a cansarme por lo repetitivo, lo absurdo y, especialmente, por la ausencia de motivos cuando intentan convencerme de uno o de otro. ¿Es mejor emigrar de España? ¿Es mejor emprender en España? Bajo mi punto de vista, ninguna de ellas es mejor que la otra. No son incompatibles, ni excluyentes y, sobre todo, nadie es mejor que nadie por optar por una u otra. Mi pretensión, con esta entrada, es intentar aclarar algunos puntos confusos para muchos, afirmando o desmintiendo mucho de lo que escucho últimamente.

Lo que hay que entender, ante todo, es que un mismo caso no puede aplicarse de manera general a todas las personas: todo depende del contexto, del lugar, de la profesión, de las aspiraciones, de las motivaciones, de las oportunidades que ya existen (o no) y de las que se quieren crear. Es por ello que no a todo el mundo le funciona emigrar, al igual que emprender tampoco es siempre la salida.

1.- Emigrar es fácil: No. Ni es la panacea, ni es fácil. Irte de tu casa y de tu país es una decisión personal complicada. La mayor parte del tiempo encuentras más razones para quedarte que para marcharte. Dejas atrás a tu familia y tus amigos, una vida que difícilmente recuperas aunque vuelvas. Irse es asumir que de ahora en adelante te vas a perder momentos cruciales de las personas que te importan y a las que quieres, y que vas a comenzar algo que a lo mejor no es como esperabas. Eso nunca es fácil, porque supone lanzarse hacia una dirección todavía no concretada buscando algo mejor.

2.- Actualmente todos se marchan sin pensar en lo que ello supone: Sí y no. Bajo mi punto de vista, creo que hay de todo: al igual que ahora nos venden el hacerse emprendedor como algo maravilloso, en su momento vendieron el trabajo en el extranjero como la solución a muchos problemas. Todos tenemos a algún amigo o conocido que se ha marchado y ha echado raíces. También conocemos a muchas personas que se fueron, lo intentaron y no tuvieron éxito. Sí es cierto que, actualmente, muchos se aventuran y prueban suerte sin haberse preparado previamente, sin investigar, sin información previa o sin saber realmente a lo que van. No obstante, muchos otros se han formado específicamente para ello. Como digo, hay de todo.

3.- Irse fuera es la panacea: No. Al igual que no es fácil tomar la decisión de marcharse, hacerlo no implica que te reciban en el aeropuerto con un contrato de trabajo. Aquí es donde entra el sentido común de cada persona: hay que ser realista, y darse cuenta de las posibilidades que tiene cada uno. Qué puedes explotar de ti mismo, qués tienes que reforzar, en qués puedes formarte antes de dar ese paso tan importante. Nos tenemos que dar cuenta de que, en los últimos años, hemos padecido una titulitis crónica que, hoy por hoy, nos hace a todos iguales. Contra eso, ¿qué haces? Te sigues formando, perfeccionas aquello que ya sabes. Te diferencias del resto porque, tal y como están las cosas, es imprescindible.
Hay que ser conscientes de que, cuando llegas a un país, tienes que competir en primer lugar con los nacionales y, después, con aquellos que han llegado antes que tú o contigo. No quiero decir con esto que haya que verlos como rivales o archienemigos: quiero decir que no eres el único en tu misma situación.

Ahora bien, hay ciertos detalles que me gustaría compartir con vosotros, en un intento de que no caigáis en errores fatales, frutos del no raciocinio. Aquí quiero poner un ejemplo concreto que vi hace tiempo y que me sacó de mis casillas por su falta de sentido. Este programa se estrenó por primera vez en mayo del año pasado, y desde entonces no han parado de reproducirlo en distintos canales. Su intento es el de desmentir la falacia de que encontrar trabajos en ciertos países es sencillo, en concreto los nórdicos, que en los últimos años lideran las listas de destinos a los que emigrar para buscar oportunidades laborales. Hasta aquí me parece bien, pero vamos a prestar atención a algunos detalles del reportaje (centrado en Noruega):

- La reportera, dispuesta a meterse en la piel de todos ellos, decide probar y buscar trabajo también. Entrega su CV y le explica al señor de la oficina de empleo que habla un sinfín de idiomas, pero que no habla noruego. El amable señor le responde que, en ese caso, sus posibilidades de encontrar trabajo como periodista son bajas. La reportera mira a la cámara y, micrófono en mano, expone los hechos. Mi pregunta es: ¿en qué idioma cree esta chica que están los periódicos en Noruega? ¿En qué idioma cree que hablan los presentadores de los telediarios? Si te dedicas a la comunicación, lo mínimo que se espera es que seas capaz de hacerlo en el idioma correspondiente, digo yo. Y sí, en Noruega todos hablan inglés y las películas se emiten en su idioma original subtituladas, pero creo que en España a nadie nos haría gracia que el equipo de El País decidiera hacer el periódico únicamente en inglés.

- El programa sigue a dos personas que tratan de buscar trabajo en Noruega con unos perfiles muy concretos: no tienen formación académica adecuada ni saben inglés (qué decir del noruego). Algunos de los entrevistados en el reportaje han trabajado toda su vida en el sector de la construcción en España, y quieren trabajar a toda costa en el mismo sector en Noruega. En España se construye con ladrillo. En Noruega, con madera. No creo que tenga que aportar nada más.

Como he dicho al principio, hay que tener un poco de sentido común. Si no tienes idiomas, lo mejor es que primero te preocupes de formarte en ese campo, porque es lógico pensar que tendrás que comunicarte con la gente de alguna manera. Si se te dan mal y quieres irte, entonces hazlo a algún lugar donde el lenguaje no sea una barrera. Los países de América del Sur comparten el idioma, y es un territorio lleno de posibilidades. Busca el destino donde tu profesión u oficio sea demandado, donde puedas ofrecerles algo. Sin esta investigación previa y sin llevar ahorros para sobrevivir allí mientras encuentras trabajo, mucho me temo que la realidad es negra.

4.- Irse fuera es abandonar a tu país a su suerte: No. Irse fuera supone buscar unas oportunidades mejores de las que te puede ofrecer en la actualidad tu país de origen, nada más. Ni hay que sentirse culpable por ello ni hay que mirar con reprobación a quienes lo hacen. Nadie tiene derecho a juzgar este tipo de situaciones, porque están sujetas a contextos muy distintos en los que nadie se puede meter. Cada persona es libre de decidir dónde quiere que esté su futuro más próximo, y eso es una verdad que hay que meterse en la cabeza de una vez por todas. Sí, el Estado español ha invertido mucho dinero en la educación de aquellos que se van. Sí, qué va a ser de las pensiones futuras. Sí, qué vamos a hacer con tanto cerebro fugándose. ¿Por qué no nos ponemos, por una vez, en el lugar de aquel que sale de la universidad y se encuentra con un mercado laboral completamente estéril? “Pues que trabaje de lo que sea al principio” es una frase que no me vale, porque después del dinero y el tiempo invertidos, entenderán ustedes que se quieran dedicar a aquello para lo que han estado formándose durante años. Enfrentarse a un futuro en el que no sabes si en algún momento serás lo que quieres ser es duro y, sobre todo, aterrador. No mezclemos aquí peras con manzanas: ¿se trata de luchar por lo que uno quiere? Sí, pero si lucho por lo que quiero en un lugar en el que directamente no existen oportunidades, me estoy dando golpes contra una pared todos los días.

5.- Si no encuentras trabajo, créalo: Ya. La maravilla de emprender. Empezaré diciendo que emprender, al igual que emigrar, no es una decisión personal fácil y está llena de riesgos. Llegados a este punto, el que decide no emprender no es cobarde, ni le falta valentía, ni nada que se le parezca: es una decisión personal, que depende de muchos factores que en muchas ocasiones no se tienen en cuenta.

En primer lugar, emprender no significa lo mismo para todo el mundo. Existen profesiones donde para emprender hace falta que pongas al servicio del cliente tu intelecto, tu tiempo y un ordenador, nada más. En otros casos, sin embargo, iniciar un negocio por ti mismo requiere dos cosas con las que no siempre se cuenta: contactos y dinero. La cantidad que se necesita para crear un negocio está fuera del alcance de muchos, aparte de que es aconsejable disponer de un colchón económico, por si las cosas se tuercen. Si tienes el dinero y careces de contactos, el futuro sigue presentándose complicado: no estoy hablando de enchufes, estoy hablando de clientes iniciales con los que sabes que vas a poder contar desde un principio. ¿Y cómo se consiguen? Con experiencia laboral en el sector. Y volvemos al mercado laboral estéril. Es un círculo vicioso. Es tan fácil como esto: emprender es viable según qué profesiones y oficios, ya está.

Aparte de todo lo dicho, tenemos que sumar en este punto las pocas facilidades en este país para ser emprendedor. Por mucho que nos quieran vender que es el momento idóneo para crear un negocio (es verdad que han lanzado medidas para promoverlo y facilitarlo), lo cierto es que los obstáculos no son pocos.

6.- Soy mejor que tú porque me quedo en mi país, emprendo y lucho: Esto es tan absurdo que está directamente fuera de la discusión. Nadie quiere más o menos a su país, es más, si ese fuera el caso, ¿qué problema hay? ¿A qué viene ahora esta identidad nacional reforzada? El sentimiento de pertenencia a un lugar se manifiesta en grados muy distintos y de maneras muy diversas, y no siempre está relacionado con el lugar en el que has nacido. El que se va no es menos patriótico, y el que se queda no es más español. ¿Y si el que se va termina regresando y montando y negocio en España, empleando a miles de españoles? ¿Eso nos parecería bien?

Es absurdo convertir dos opciones personales en una competición o un medidor del grado de patriotismo de cada persona.

Emprender no es la solución: No se trata de que sea o no, es simplemente una opción. Personalmente, admiro mucho a los que, aun con el panorama laboral español en contra, deciden emprender y crear un negocio. Mis felicitaciones a todos ellos; son personas que merecen todo mi respeto por tratar de cultivar en un terreno estéril en muchos sentidos. Se enfrentan diariamente al pesimismo instalado en la sociedad, a la incertidumbre de si todo saldrá bien, y luchan constantemente por mantenerse a flote. De verdad, es magnífico.

No obstante, no deja de ser una opción. Muchos otros no pueden o no quieren y, repito (hasta la saciedad): no pasa nada.

Señores, cada uno tiene el derecho y el deber de labrarse su futuro como crea que es más adecuado para sí mismo. Vamos a tratar de no caer en el error de aplicar nuestro caso personal al resto de la humanidad: puede servir de ejemplo o de inspiración, pero no se puede calcar. La persona es importante, pero también lo es el contexto en el que se encuentra. Opinemos con propiedad, y con información razonable en la mano.

Escraches, ¿sí o no?

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Desde hace algún tiempo se ha introducido en la agenda pública la palabra «escrache», un término que quiere definir la acción de protestar en la puerta de la casa de algún político. Se trata de un tipo de acción directa, alejada de las vías tradicionales, que pretende señalar de manera pública a aquellos a quienes creen responsables de ciertas injusticias. Dicho movimiento social ha cobrado importancia después de que la Plataforma de los Afectados por la Hipoteca (PAH) lo haya tomado como una de sus señas de identidad.

Esta vía de acción ha traído consigo mucha polémica, y ha puesto de relieve la necesidad de debatir cuál es el límite entre manifestación y coacción. Las críticas hacia los ciudadanos que escrachan no han tardado en aparecer. Es el caso de María Dolores de Cospedal, quien, bajo mi punto de vista, se ha pasado de la raya refiriéndose a ellos como “nazismo puro y duro”. Por su parte, la portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha resaltado la importancia de distinguir entre la vida pública y la vida privada, atribuyendo el domicilio de alguien a esta última parcela. Gonzalo Moliner, presidente del Tribunal Supremo, lo deja claro: es imposible definir de manera general el escrache como ilegal puesto que, en la medida en que no exista violencia, resulta una variante de uno de nuestros derechos fundamentales contemplados en la Constitución. El de manifestación.

Otros se posicionan en contra de los escraches porque opinan que están dirigidos hacia las personas equivocadas. No obstante, si los miembros del Gobierno no tienen la responsabilidad de la situación actual, ¿quién la tiene? En el I Seminario de Comunicación Política e Institucional de Alicante Consuelo Sánchez-Vicente expresó su rechazo hacia los escraches definiéndolos de manera general como violentos; y se quejó de que los medios lo suavizaran llamándolos de esa manera cuando, en realidad, debían ser calificados como lo que eran: coacción. No obstante, ningún miembro del Gobierno actual debería olvidarse de que, en una situación como la actual, tan lejos de lo normal, los métodos tampoco son normales. No deberían olvidarse de que Mariano Rajoy no solamente debe rendir cuentas ante el Congreso de los Diputados (cosa que, en la práctica, tampoco hace), sino también ante los que, en último término, han conformado con su voto la línea del Parlamento: los ciudadanos. Calificar a este tipo de manifestaciones como totalitarias o fascistas cuando ellos aprueban Decretos a golpe de mayoría absoluta y sin consultar con el resto de la voces representadas es, cuando menos, gracioso.

Con un presidente del Gobierno ausente y las vías tradicionales de rendición de cuentas completamente bloqueadas, comienza a surgir una necesidad de buscar otras ventanas de oportunidad que se alejen de las clásicas. Herramientas de acción colectiva con las que lograr un efecto real.

Entonces, ¿sí o no? ¿Son los escraches una forma inadmisible de coacción que busca violentar el voto y aumentar la tensión? O, por el contrario, y ante el miedo de que esta olla a presión estalle, ¿intenta el Gobierno criminalizar a la sociedad?

I Seminario de Comunicación Política e Institucional de Alicante

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Durante los pasados días 18 y 19 de abril se celebró en Alicante el I Seminario de Comunicación Política e Institucional. Dicho evento tuvo lugar gracias a varias organizaciones que, preocupadas por el futuro de la comunicación en España, decidieron concentrar en dos días conferencias y mesas redondas de personas importantes en el sector. Es por ese motivo por el cual, antes que nada, les agradezco a todos ellos por hacerlo posible. Todos se han esforzado en preparar algo impecable: han sido dos días de aprendizaje continuo, de expresar opiniones y de compartir puntos de vista. Gracias.

Comenzar con una conferencia de María José Canel fue, desde luego, deslumbrar con artillería pesada. Su exposición, acerca de cómo comunican los gobiernos (el nuestro, en concreto, para qué engañarnos) y de la relación que debe haber entre este y los medios fue, en una sola palabra, sublime. Insistió en la necesidad de componer relatos que sean sensibles a la ciudadanía, puesto que un gobierno debe encontrar el equilibrio entre lo que hace, lo que dice que hace y lo que percibe la gente. Para ello, Canel invitó al equipo de La Moncloa a introducir en su agenda las siguientes tareas: tratar con los medios, redactar notas de prensa y alimentar la web.

Después de María José Canel, la mesa redonda con DIRCOM de instituciones públicas dio mucho de sí. Sin querer desmerecer al resto de quienes componían la mesa, lo cierto es que Consuelo Sánchez-Vicente López acaparó todo el protagonismo. La DIRCOM del gobierno actual aportó datos que confundieron al público. Explicó que el motivo por el cual Mariano Rajoy no está constantemente dirigiéndose a nosotros es, sencillamente, que no tiene nada que decir. Ya que no ha encontrado, por el momento, solución para la crisis, prefiere no agotarse a través de apariciones públicas sin sentido. Insistió, no obstante, en que invitaba a marcharse a aquellos que asistían a una rueda de prensa sin preguntas. Cabe preguntarse: ¿la realidad donde viven los políticos es la misma que la mía?
El resto de componentes de la mesa redonda demostraron, a través de ejemplos concretos, que existen grandes dificultades para una buena comunicación entre gobiernos (a todos los niveles) y medios, y que actualizar y educar a toda la Administración en nuevas tecnologías no es una tarea tan fácil como parece.

Quien cerró la primera sesión con broche de oro fue Antoni Gutiérrez-Rubí y su conferencia sobre la crisis en la comunicación política. Nada de lo que pueda decir sobre su intervención está a la altura de la realidad. Fue una hora de claridad y concisión, de cercanía con el público y de planteamientos de problemas actuales que necesitan respuesta urgentemente. ¿Es posible una política sin políticos, sin ideología, sin política? Antoni expuso de manera limpia los motivos por los cuales los medios y la política caen de la mano y a la misma velocidad. Insistió en la necesidad de adaptarse al nuevo contexto, de adquirir nuevas herramientas de trabajo y de abrir la mente a un nuevo mundo donde cualquiera quiere ser reportero porque huye, ante todo, de la manipulación y del silencio. Tenemos que ser capaces de darnos cuenta de que se están produciendo cambios en la manera de organizarnos, de comunicarnos y de crear contenido. Para los ciudadanos, el tiempo paciente se ha terminado.
Os invito a ver la totalidad de su presentación en el siguiente enlace y a seguir su cuenta de Twitter.

El segundo día comenzó con una mesa redonda compuesta por varios responsables de medios de comunicación, que hicieron hincapié en la necesidad de encontrar un modelo de negocio que combine lo tradicional con las nuevas tecnologías; de lo contrario, los medios tal y como los conocemos están abocados al fracaso. ¿Cómo luchar contra la aparición de tantos medios digitales, que ofrecen alternativas para aquellos que están cansados de leer siempre lo mismo? Puede que una de las soluciones se encuentre en dejar de abaratar costes despidiendo a expertos periodistas y especialistas en secciones concretas. En muchas ocasiones, no compramos el medio por el nombre del mismo, sino por quién escribe en él. El talento en las redacciones no puede desaparecer.

A continuación, Jordi Rodríguez-Virgili nos habló en su conferencia sobre cómo comunicar ante la desafección política. Explicó que la corrupción, la mentira, la ineficiencia y el enfrentamiento son los motivos por los que la ciudadanía se aleja más de la política. Deben salir a escena políticos con honradez, coherencia, sinceridad y competencia, que renueven el panorama y devuelvan dignidad a la profesión. Las TIC’s son nuevas maneras de producir y compartir información, el paradigma de la comunicación ha cambiado. ¿Cómo ver esto en términos positivos?
Jordi también es muy activo en las redes sociales, especialmente en Twitter.

La mesa redonda con miembros de varios partidos políticos supuso el cierre del Seminario, donde se habló de cuestiones referentes a los partidos, a la gestión de los partidos y a programas electorales. La combinación de todo esto con los medios no siempre es fácil, pero sí necesaria.

Las conclusiones del seminario vinieron de la mano de Karen Sanders, presidenta de ACOP, y se pueden ver aquí. La clausura, por el Rector de la Universidad de Alicante, dieron fin a un maravilloso Seminario donde pudimos acercarnos más a la esfera política y ver desde distintas perspectivas el funcionamiento del engranaje. Si queréis ver el seguimiento del seminario vía Twitter, buscad el hashtag #compolalc.

Si estáis interesados en la comunicación política y en la relación entre política y medios, no os perdáis el año que viene la segunda convocatoria. ¡Yo ya confirmo asistencia!

Todo lo que hay que saber del sistema electoral norteamericano.

Charles de Gaulle, antiguo Presidente de la República Francesa, dijo una vez que en las elecciones norteamericanas deberíamos poder votar todos los ciudadanos del mundo. En aquellos momentos (e incluso ahora) no le faltaba razón, puesto que Estados Unidos es, si no el mayor, uno de los mayores generadores de códigos geopolíticos.

Tenía preparada otra entrada para subir al blog, pero a raíz de las elecciones norteamericanas de la semana pasada han sido muchos los que me han preguntado sobre el funcionamiento de su sistema electoral, con el fin de poder entender mejor qué ha estado ocurriendo durante los últimos meses y qué pasó exactamente la noche de las elecciones. Soy consciente de que esta información llega tarde, pero espero que a algunos les sirva para enfrentarse a las elecciones de 2016 con otros ojos.

Hay algunas diferencias básicas con respecto al sistema electoral español que debemos tener muy presentes a la hora de hablar del sistema electoral norteamericano: una vez tengamos claros estos conceptos, creo que nos será más fácil comprender de una manera general el funcionamiento del engranaje electoral norteamericano. En primer lugar, la organización territorial es federal. En segundo lugar, se trata de una República constitucional presidencialista, con un sufragio distinto, y un sistema electoral mayoritario.

¿Cómo funciona el sufragio? Todos sabemos que, en España, una vez cumples 18 años, tu derecho al voto se vuelve activo  de manera automática. En Estados Unidos, sin embargo, es un proceso que debe realizar cada ciudadano. Todo el que quiera votar que no lo haya hecho antes debe ir personalmente a registrarse como votante para poder ejercer este derecho. El registro se realiza una sola vez en la vida, y normalmente tienes que definirte en ese momento como demócrata, republicano o independiente, aunque esta característica se puede modificar a posteriori. Es por esto que la campaña de Obama de 2008 se centró no solamente en lograr votos, sino sobre todo en que la gente fuera a registrarse para votar, ya que Estados Unidos es uno de los países donde existe mayor abstención.

Y después, ¿qué pasa? ¿Por qué los demócratas gritan si ganan en Estados como Ohio? ¿Por qué damos por supuesto que los republicanos ganarán en Utah?
Al igual que en España, en Estados Unidos hay Estados donde los analistas saben qué partido saldrá ganador, bien por su historia, bien por tradición de voto. Así, sabemos que los republicanos (a no ser que ocurra una desgracia muy grande de repente) ganarán siempre en Estados como Utah, Kansas o Texas; y que Estados como California, Illionis o Hawaii son tradicionalmente demócratas. De esta manera, al principio de la campaña presidencial se comienza a dibujar un mapa con los Estados donde el voto hacia hacia uno u otro candidato es seguro. Por supuesto, hay Estados donde nadie sabe qué va a ocurrir, y son estos donde los candidatos emplean sus mayores esfuerzos y donde concentran la mayor parte de la campaña los dos años anteriores a las elecciones. Son los llamados «swing states», esos Estados indecisos donde no hay tradición histórica republicana o demócrata, y que normalmente suelen ser decisivos a la hora de darle la victoria a uno de los oponentes. En estas elecciones, los grandes Estados indecisos han sido Ohio, Florida, Virginia, Wisconsin y Colorado. Otros como Pennsylvania, Iowa o New Hampshire revelaban una tendencia hacia uno de los candidatos, pero tampoco estaba confirmado al 100%.
Una vez conformado el mapa completo de los Estados donde el voto es seguro y de los indecisos, los analistas políticos comienzan a jugar con las combinaciones de los Estados que necesita cada candidato para ganar. Es más, el “cuántos” queda en un segundo plano, porque lo realmente importante es cuáles: los demócratas pueden tener un número menor de Estados donde hayan ganado, y aun así haber obtenido la victoria presidencial. Esto se debe a que cada Estado tiene una serie de representantes en función de sus habitantes, y aquí es donde parece que se complica la cosa, pero en realidad es mucho más sencillo.

Como ya hemos dicho, el sistema electoral es mayoritario, y se aplica lo que se conoce como «the winner takes it all». No existe ni fórmula D’Hondt, ni reparto de escaños, ni nada parecido. El proceso es el siguiente: los ciudadanos (que previamente se han registrado voto votantes) acuden a elegir a un candidato dentro del Estado, pongamos, de California. Una vez finalizada la jornada, se produce el recuento de votos de un partido y de otro. El partido demócrata tiene más votos y, por su número de habitantes, California tiene 55 representantes, así que en este escenario los 55 representantes van para los demócratas. Esto es importante que se entienda, ya que no se produce ningún tipo de reparto proporcional en función de los votos. Así, ganar en un Estado supone ganar todos sus representantes, y para lograr la presidencia son necesarios 270 de ellos. Por ello, durante la noche de recuento electoral y dependiendo de qué Estados logre cada oponente las posibles combinaciones se van reduciendo, hasta que los candidatos necesitan Estados concretos para ganar. En este juego de fórmulas, los indecisos son fundamentales, puesto que aportan un gran número de representantes que, normalmente, son decisivos en el recuento final.

Después de la victoria electoral, llega el acto de gobernar en sí mismo, y este hecho también despierta dudas entre muchas personas. ¿Por qué en Estados Unidos los miembros de la Cámara de Representantes pueden votar en contra o a favor según les plazca? Como ya hemos explicado anteriormente, los representantes son elegidos en cada Estado y, después, estos eligen al Presidente. Si la mayoría de representantes son demócratas cabe pensar que el Presidente, por tanto, también lo será; pero esto no quiere decir que aprueben todas las leyes que proponga. Esto se debe a que, a diferencia de España, los representantes no ostentan su cargo gracias al Presidente, sino al revés: en este caso, es Barack Obama quien debe a los representantes la presidencia, puesto que cada uno ha sido elegido en su propio Estado, y se debe a los intereses de sus votantes. Es por ello que, si en el programa electoral de un representante demócrata se condena el aborto, no puede votar a favor de él en la Cámara, en orden de conservar su puesto. Es cierto que, por regla general, los representantes demócratas en su amplia mayoría estarán de acuerdo con las medidas de un Presidente demócrata, pero existen ciertos temas, como la sonada reforma sanitaria, que levantan ampollas entre representantes y votantes y no importa tanto el partido al que pertenezcas o la ideología. En principio, este sistema permite que un representante no esté atado a los intereses de su partido de manera completa, teniendo la libertad de poder elegir y votar en función de sus necesidades y de las de sus votantes.
En España, sin embargo, los parlamentarios se deben a su partido ya que, al tratarse de listas cerradas, podría decirse que han obtenido ese puesto gracias a que ha salido el candidato, así que existe esa “obligación moral” (y, en muchas ocasiones, no siempre justa o limpia) de votar a favor de todo lo que se le ocurra proponer al candidato de su partido.

Espero que, después de este artículo, todos seamos un poco más capaces de saber leer resultados como los siguientes.

Entiendo que no es el sistema electoral más fácil del mundo, pero a mí personalmente me resulta más fácil de entender que el nuestro. Y vosotros, después de haber recibido esta información, ¿qué pensáis?

La imagen de Mariano Rajoy

Hace unos días leí un artículo de Javier Gómez que hablaba del desequilibrio entre el mundo en el que los políticos españoles creen que viven y donde viven en realidad. No le falta razón.

La realidad actual es una realidad conectada, donde la información de los sucesos se ha transmitido a casi cualquier parte del mundo en cuestión de horas. Es una realidad de interconexiones, que vive siempre al último minuto, donde las cosas quedan desfasadas, a veces, desde mucho antes de aparecer.

No es el mundo donde parece que viven nuestros políticos actuales. Mariano Rajoy encaja perfectamente en el rol de Presidente de un Estado-nación clásico, pero escapan a su entendimiento millones de nuevas necesidades que han ido apareciendo de la mano de las nuevas tecnologías (de la información, entre otras). Si en el pasado era importante la existencia de un buen Gabinete de Comunicación dentro de un Gobierno ahora es, cuando menos, imprescindible, porque en la dirección de las políticas estatales nada debe ser dejado al azar. Por ello, la imagen que proyecta el Presidente del Gobierno, hacia dentro y hacia fuera, es algo que debe ser cuidado meticulosamente por aquellos que se dedican a estas tareas, porque es una de las mayores herramientas que posee a la hora de dirigir un país.

Mariano Rajoy ha decidido, impulsado por la soberbia que le dio la mayoría absoluta, ir por libre. No entiende que en un mundo lleno de acuerdos bilaterales y multilaterales, que en una Europa más o menos unida el estilo libre equivale, en términos económicos y políticos, al suicidio. La imagen que se ha creado de él en el exterior es la de un Presidente débil, indeciso, inseguro, mentiroso y cobarde, con miles de artículos que caen sobre él como si fueran ácido corrosivo, carcomiendo más y más su apariencia política y debilitando sus poderes como gobernante. Así, ahora mismo podríamos compararlo con aquella imagen que nos formamos del ex-gobernante italiano Silvio Berlusconi. La diferencia entre ambos es que Berlusconi vendía la apariencia de lo que era en realidad, mientras que Rajoy nos miente cada vez que habla y crea, él mismo, un desajuste entre lo que quiere transmitir y lo que realmente transmite.

Muchos se preguntarán: pero, ¿cuál es el error que comete Mariano Rajoy? ¿Por qué este desajuste? Por la ausencia de una buena relación con los medios. La no existencia de una colaboración fluida entre el Gobierno y los medios informativos, nacionales e internacionales, levantan toda una serie de especulaciones que no hacen más que desgastar a un ya mermado Presidente. La decisión de Rajoy de no intercambiar ni una sola palabra con la prensa en un intento de no empeorar su propia imagen ha tenido el efecto contrario: los artículos sobre su mala actitud y su indiferencia ante los periodistas se suceden uno tras otro, dejando tras su paso un efecto devastador. Su manía de disfrazar los hechos con sinónimos simples y baratos trae de cabeza a los medios, quienes no dan crédito a la imposibilidad de este gobernante de llamar a las cosas por su nombre.

Recordemos el famoso “Tú dices rescate, yo digo tomate”, el irónico título del Time que dio la vuelta al mundo. La mismísima Angela Merkel demostró su indignación cuando De Guindos insistía en las condiciones favorables de esta línea abierta de crédito, y los dirigentes de toda Europa gritaron cuando Rajoy repetía, una y otra vez, que nadie entraría en nuestro país a vigilar porque se trataba, simplemente, de un regalo espontáneo por haber hecho bien los deberes. The Economist también se hizo eco de esta noticia, haciendo énfasis en la manera en que nuestro Presidente había evitado usar la palabra “rescate”. Muchos artículos de opinión en la prensa extranjera han ido dirigidos a colocar en un primer plano la aparente incapacidad de Mariano Rajoy para gobernar, sea lo que sea lo que esto signifique para él. Hoy, un artículo del New York Times pone de relieve la gravedad de la ausencia de una agenda de medidas clara y específica e insiste en la equivocación de este equipo de Gobierno al decidir ignorar todas sus responsabilidades de comunicación con los medios y, más importante todavía, con sus ciudadanos. Si nos centramos en la prensa nacional, encontramos una cantidad de artículos que aumenta por minutos donde se retratan los defectos de Rajoy como Presidente y como representante en la Unión Europea. Lo cierto es que Mariano se equivoca cada vez más, viéndose a sí mismo como el gran dirigente de un país que supone un gran socio europeo, cuando la realidad es que nuestro lugar se hace cada vez más pequeño debido a sus desencuentros con los dirigentes de la UE y a su incapacidad adoptar las posturas correctas.

¿Entendéis ahora la importancia de que cuente con personas que trabajen y estudien al milímetro su imagen, sus discursos y sus acciones? La imagen de Rajoy es, en estos momentos, la imagen que refleja España en muchos medios internacionales. Así es como, lamentablemente, no se desgasta solamente nuestro Presidente, sino también nuestro país, al margen de la desconfianza que esto pueda generar en los omnipresentes mercados. 

Nunca voy a poner en duda la incapacidad de Zapatero para manejar la crisis que se le vino encima. Tampoco pondré en duda lo equivocadas que fueron las medidas destinadas, aparentemente, a salvarnos un poco del hundimiento. Lo que sí defiendo, y defenderé siempre, es una sola cosa: si comparamos la imagen que dábamos al exterior antes y ahora, es como si habláramos de dos países distintos. Y todo por la ausencia de comunicación.